Conversación en audio que acompaña este análisis del modelo de Acemoglu, Gitmez y Shadmehr sobre la complementariedad entre automatización y represión: ¿impuestos o tridentes?
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| Título | Automation and Repression (Automatización y represión) |
| Autores | Daron Acemoglu (MIT), A. Arda Gitmez (Bilkent), Mehdi Shadmehr (UNC Chapel Hill) |
| Serie | NBER Working Paper N.º 35336 · también CEPR Discussion Paper 21594 |
| Fecha | Junio 2026 · 77 páginas · última revisión registrada 20 de julio de 2026 |
| Códigos JEL | J23 (demanda de trabajo), O33 (cambio tecnológico), P10 y P16 (economía política) |
| Estatus | Documento de trabajo no sometido a revisión por pares, según la propia advertencia del NBER |
El punto de partida no es académico sino literal. Los autores abren citando a inversionistas y ejecutivos de tecnología que dicen en voz alta lo que la literatura económica no había modelado: que la próxima ola de automatización puede producir un estallido social. Nick Hanauer, capitalista de riesgo, resume su pronóstico en una imagen: tridentes. Una carta abierta al foro de Davos de 2025, firmada por cien millonarios, plantea la disyuntiva como impuestos o tridentes. El original dice pitchforks, la horca de labranza de dos o tres dientes; en español la imagen que convoca es la de la turba con tridentes y antorchas, y esa es la traducción que este boletín adopta.
Los autores hacen notar que estos empresarios están redescubriendo, sin saberlo, una observación que Karl Marx publicó en 1867 sobre los obreros que se rebelan contra la máquina. Y agregan una tercera voz al debate: la de quienes, como el fundador de Palantir, Alex Karp, o el exdirectivo Mo Gawdat, anticipan que el orden en un mundo automatizado se sostendrá con vigilancia y cumplimiento forzado. El artículo existe para decidir cuál de esas dos salidas —redistribuir o reprimir— es la que un actor racional escogería. Dato confirmado
Las cuatro piezas del modelo
Un modelo económico formal es una maqueta: una construcción deliberadamente simplificada donde se fijan pocas piezas y se deduce matemáticamente qué sucede al moverlas. No describe un país. Sirve para saber qué se sigue lógicamente de un conjunto explícito de supuestos. Estas son las piezas.
Uno. La economía de tareas. La producción se descompone en un continuo de tareas. Cada tarea puede hacerse con capital o con trabajo, y en este modelo ambos son sustitutos perfectos: la máquina hace exactamente lo que hacía la persona. Automatizar significa mover una tarea del lado del trabajo al lado del capital. Cuantas más tareas se automatizan, menor es la porción del ingreso nacional que va a los salarios.
Dos. La revuelta como problema de coordinación. Los trabajadores pueden rebelarse, y la rebelión triunfa solo si participa una fracción suficiente. Los autores lo modelan como un juego global: cada persona recibe una señal imperfecta sobre cuán fuerte es el régimen y decide sin saber qué harán las demás. El resultado —la Proposición 1— es que existe un único umbral de éxito, y que la probabilidad de que el régimen sobreviva depende del salario: mientras más gana la gente por trabajar, menos le conviene arriesgarse. Si la revuelta triunfa, el capital se expropia de forma permanente.
Tres. La externalidad del capitalista individual. Cada empresa automatiza mirando su propio costo y desatiende un efecto que produce sobre todas las demás: elevar el riesgo político agregado. El resultado es sobre-automatización respecto de lo que los capitalistas, considerados como grupo, preferirían. Es una externalidad negativa en sentido técnico, del mismo tipo que la contaminación, pero cuyo daño es el riesgo de revuelta.
Cuatro. El Estado capitalista. Aquí los autores introducen el actor que da nombre al argumento: un Estado que actúa en interés del conjunto de los propietarios de capital y que dispone de tres instrumentos —regular cuánto se automatiza, redistribuir vía impuestos en forma de bien público, y reprimir la acción política a un costo dado.
El resultado central
La comparación entre los dos instrumentos de contención descansa en una asimetría de costos. La represión tiene un costo esencialmente fijo, proporcional al producto: mantener ejército, policía y aparato de seguridad cuesta más o menos lo mismo se automatice mucho o poco. La redistribución, en cambio, tiene un costo creciente: cuanta más automatización, menor la participación salarial, mayor el descontento y mayor la transferencia necesaria para neutralizarlo.
El hallazgo que los autores declaran novedoso: automatización y represión son complementarias. Más automatización favorece la represión, porque evita el costo creciente de compensar; y la represión, al liberar al Estado de tener que cuidar el nivel salarial, permite automatizar todavía más —por encima incluso del nivel que maximizaría los retornos al capital si no hubiera costos de represión (Proposición 4). Como un mayor acervo de capital también empuja a automatizar más, se sigue que mayor stock de capital favorece la represión. Dato confirmado como resultado matemático del modelo
De esa complementariedad se derivan las comparaciones estáticas: encarecer la represión, aumentar el riesgo de revuelta pese a ella, o elevar el valor del bien público, favorecen la redistribución. Una amenaza de revuelta más fuerte, o un capital acumulado mayor, favorecen la represión.
La versión dinámica y el desenlace
Al endogeneizar la acumulación de capital, el Teorema 1 ordena tres trayectorias posibles, condicionadas a que el régimen sobreviva:
- Si la amenaza de revuelta es muy débil, la economía se queda siempre en redistribución.
- Si es intermedia, empieza redistribuyendo y transita a la represión cuando el capital cruza un umbral.
- Si es fuerte desde el inicio, reprime desde el principio y no cambia.
En el escenario de represión sostenida, el capital sigue acumulándose, la automatización avanza hasta eliminar las tareas intensivas en trabajo, y la población desplazada se mantiene bajo control coercitivo. Los autores lo formulan sin adornos: los tridentes serán recibidos con armas.
Dos extensiones cierran el argumento. La primera muestra que permitir a las empresas crear tareas nuevas intensivas en trabajo no rescata el resultado: hay subinversión en ellas, porque ninguna empresa internaliza la reducción del riesgo político que su mayor demanda de trabajo produciría. La segunda —la más citada— parte de una democracia y muestra que, conforme crece el capital, la carga tributaria democrática se vuelve inaceptable para los propietarios y estos apoyan un golpe para instaurar un Estado represivo (Proposición 12).
Síntesis de resultados formales
| Resultado | Dónde | Qué afirma |
|---|---|---|
| Sobre-automatización | Prop. 2–3 | El mercado descentralizado automatiza más de lo que los capitalistas querrían como grupo, porque nadie internaliza el riesgo de revuelta. |
| Represión > redistribución | Prop. 6 | Se reprime si el incentivo a la revuelta supera un umbral que decrece con el capital acumulado. |
| Automatización mayor bajo represión | Prop. 4–5 | El nivel de automatización elegido bajo represión supera al de redistribución y al que maximiza el producto. |
| Convergencia de largo plazo | Teorema 1 | Salvo amenaza muy débil, la economía converge a represión: de entrada o tras una fase redistributiva. |
| Tareas nuevas no salvan | Prop. 10–11 | Hay subinversión en tareas intensivas en trabajo; el dilema permanece idéntico. |
| Golpe contra la democracia | Prop. 12 | Con capacidad tributaria democrática suficiente, la acumulación empuja a los capitalistas a derrocar el régimen. |
Evaluación epistémica (MEEE-G)
La pregunta que organiza esta sección no es si el argumento es inquietante, sino qué tipo de conocimiento es y hasta dónde autoriza a llegar. La MEEE-G evalúa la fiabilidad del proceso que produjo una afirmación, no su plausibilidad intuitiva.
Qué clase de objeto es este documento
Tres rasgos del proceso de producción son decisivos y conviene tenerlos a la vista antes que cualquier titular:
- Es un documento de trabajo sin revisión por pares. El propio NBER lo advierte en la portada. Circula para discusión.
- Es teoría formal pura. No contiene estimación econométrica, ni datos propios, ni contrastación empírica de sus predicciones. La evidencia histórica que cita —los disturbios de Swing de 1830, la modernización agrícola brasileña, las huelgas mineras de 1902 y 1943 en Estados Unidos, la represión minera mexicana— aparece como ilustración de plausibilidad, no como prueba.
- El proceso que lo produjo es de alta fiabilidad interna y baja fiabilidad externa: la deducción matemática es verificable y los autores publican las demostraciones; lo que no está verificado es que los supuestos correspondan a algún sistema social real.
El artículo demuestra que si se cumplen sus supuestos, entonces la economía converge a la represión. No demuestra que los supuestos se cumplan. Confundir un teorema condicional con un pronóstico es el error de lectura más probable y el más costoso: convierte un ejercicio de clarificación conceptual en una profecía. Interpretación sistémica
Los supuestos que hacen el trabajo pesado
En un modelo formal, los resultados viven o mueren con los supuestos. Cuatro merecen escrutinio explícito.
El Estado capitalista unitario. El modelo postula un Estado que actúa como si fuera el comité ejecutivo del conjunto de los propietarios. Es una idealización deliberada —los autores la declaran— pero elimina de un golpe la posibilidad de que el Estado tenga intereses burocráticos propios, fracciones de capital en conflicto entre sí, o autonomía relativa. Todo Estado real que se haya estudiado etnográficamente presenta esas tres cosas.
La represión como costo fijo. Este es el supuesto que produce el resultado principal. Los autores lo justifican razonablemente —un aparato de seguridad tiene costos de instalación grandes— y citan literatura sobre el punto. Pero la represión también tiene costos variables bien documentados: pérdida de legitimidad, fuga de capital humano, riesgo de deserción de las propias fuerzas de seguridad, sanciones externas. Si esos costos crecen con la intensidad de la represión de forma parecida a como crece la factura redistributiva, la asimetría se debilita y con ella el teorema.
La expropiación permanente. La revuelta exitosa confisca el capital para siempre. Esto maximiza el pánico del capitalista y por tanto su disposición a reprimir. Revueltas históricas con resultados parciales, negociados o reversibles —la mayoría— quedan fuera del espacio del modelo.
Trabajadores sin organización. Los potenciales revoltosos deciden aislados, con señales privadas. No hay sindicato, ni partido, ni iglesia, ni red comunitaria que coordine. Es un supuesto técnico necesario para el juego global, pero borra justamente el mecanismo por el cual la acción colectiva ha funcionado históricamente.
Hipótesis rivales que el modelo no considera
El explicacionismo comparativo exige poner sobre la mesa las explicaciones que compiten. Tres tienen respaldo teórico serio:
- La contención simbólica. Ni redistribuir ni reprimir, sino lograr que el desplazamiento se perciba como legítimo, inevitable o merecido. Es más barato que ambas opciones del modelo, y es exactamente lo que Bourdieu llamó violencia simbólica. El modelo no tiene una casilla para ello. Se desarrolla en la Parte III.
- La deslocalización. El modelo es de economía cerrada. En una economía abierta el capital puede automatizar en una jurisdicción y desplazar el conflicto a otra sin pagar ni impuestos ni represión. Se desarrolla en la Parte IV.
- La captura de la democracia. Los propios autores la mencionan como pendiente: influir sobre el sistema político mediante lobby y financiamiento electoral puede reducir la carga tributaria sin necesidad de golpe. Reconocer un pendiente es buena práctica; también significa que el resultado sobre el golpe se sostiene mientras esta vía esté cerrada.
Tabla de clasificación epistémica
| Afirmación | Clasificación | Fundamento |
|---|---|---|
| El documento existe, es de junio de 2026 y es NBER WP 35336 / CEPR DP 21594 | Dato confirmado | Verificado en NBER, RePEc, EconPapers y SSRN, además del PDF completo. |
| Dentro del modelo, la economía converge a la represión salvo amenaza muy débil | Dato confirmado | Teorema 1, con demostración publicada. Es un hecho matemático sobre el modelo, no sobre el mundo. |
| Los sistemas económicos reales seguirán esa trayectoria | Hipótesis de trabajo | Requiere que los cuatro supuestos anteriores se sostengan empíricamente. Ninguno ha sido contrastado. |
| La automatización deprime la participación salarial | Inferencia plausible | Respaldo empírico independiente robusto en la literatura de tareas; es la premisa mejor sostenida del modelo. |
| Quienes pierden por el cambio tecnológico se vuelven contra el statu quo político | Inferencia plausible | Conclusión de la revisión de Gallego y Kurer (2022) sobre EE. UU. y Europa occidental, citada por los autores. |
| Ejecutivos tecnológicos han declarado públicamente anticipar control y vigilancia masiva | Opinión / creencia | Declaraciones atribuidas a Gawdat y Karp. Son datos sobre lo que dicen, no sobre lo que ocurrirá. |
| La represión tiene costos esencialmente fijos | Hipótesis de trabajo | Supuesto sustantivo con apoyo parcial en la literatura de autoritarismo. Es el punto de mayor fragilidad del argumento. |
| Existirá un golpe capitalista contra las democracias por acumulación y automatización | Conjetura | Resultado de una extensión del modelo bajo supuestos adicionales, sin ninguna contrastación. Es la afirmación más citable y la menos sostenida. |
| La contención simbólica es un tercer instrumento ausente y probablemente más barato | Interpretación sistémica | Lectura ADD del espacio de estrategias del modelo; ver Parte III. |
Lectura dinámica (ADD)
Paso 0 — Diagnóstico de nivel y declaración de analogía
El análisis opera en dos niveles simultáneos que no deben colapsarse. En el nivel comunicativo-institucional (Habermas), donde se juega la penetración de lógicas sistémicas —dinero y poder— en mundos de vida. Y en el nivel práctico-disposicional (Bourdieu), donde se juegan las disposiciones incorporadas que hacen que un desplazamiento se viva como catástrofe, como destino o como oportunidad. Los conceptos termodinámicos que siguen —atractor, bifurcación, régimen— se usan aquí como analogía fuerte, no literal: exigen declarar cuál es el parámetro de control. En este caso el modelo lo declara por nosotros, y esa es una de sus virtudes.
Nota terminológica — tres sentidos de «sistema»
Este boletín cruza tres marcos que usan la misma palabra para cosas distintas, y la ambigüedad no es inocua: permite deslizar conclusiones de un registro a otro sin advertirlo. La convención que adoptamos de aquí en adelante es la siguiente.
Sentido 1 — teoría de sistemas y ADD. Conjunto de elementos en relación que mantiene una organización en el tiempo. Nunca se escribe «sistema» a secas: siempre con su calificativo —sistema sociocultural, sistema autopoiético-disipativo, sistema dinámico—.
Sentido 2 — Habermas. Los ámbitos de coordinación que operan mediante dinero y poder sin requerir entendimiento entre las personas: mercado y administración estatal. Aquí no se escribe «sistema» sino aparato de medios, y su adjetivo es sistémico, reservado a este uso. La expresión colonización del mundo de la vida se mantiene intacta por ser término consagrado.
Sentido 3 — Wallerstein y Arrighi. Se escribe siempre con guion, sistema-mundo, y nunca se abrevia a «el sistema». Designa la unidad histórica de análisis con división del trabajo entre centro, semiperiferia y periferia.
Un modelo que ya está escrito en clave dinámica
Vale reconocer lo que el artículo hace bien desde el punto de vista de la ADD. Su estructura formal es un sistema dinámico con parámetro de control explícito: el acervo de capital. Tiene dos atractores —configuraciones hacia las que el sistema tiende a estabilizarse—, el régimen redistributivo y el régimen represivo. Tiene un umbral de bifurcación identificado y calculado. Y tiene irreversibilidad: una vez que la represión resulta preferible a cierto nivel de capital, lo sigue siendo para todo nivel superior, de modo que el sistema no regresa. La exigencia que la ADD hace a los usuarios de conceptos de complejidad —declare el parámetro de control antes de hablar de bifurcación— este artículo la cumple mejor que buena parte de la literatura antropológica que invoca esos mismos términos. Interpretación sistémica
Qué queda fuera: la clausura organizacional de los actores
Lo que el modelo no puede representar es qué cuenta como perturbación para cada sistema sociocultural concreto. En el juego global, todos los trabajadores procesan la misma señal con la misma función de utilidad. En la práctica, una misma pérdida de empleo se procesa de forma radicalmente distinta según la clausura organizacional —el patrón de relaciones, normas y categorías que define la identidad de un colectivo y determina a qué reacciona y cómo—.
Una comunidad con redes densas de reciprocidad procesa el despido como agravio colectivo y activa respuestas colectivas. Una fuerza laboral atomizada, contratada individualmente, con identidad profesional construida sobre el mérito individual, procesa el mismo hecho como fracaso personal. La misma perturbación, dos regímenes de respuesta incompatibles. El modelo no distingue porque no puede: sus agentes carecen de historia.
El tercer instrumento ausente
La consecuencia más importante de introducir la clausura organizacional es que aparece un instrumento que el modelo no contempla. Si la probabilidad de revuelta depende de cómo el sistema interpreta su situación y no solo de la magnitud objetiva del agravio, entonces el Estado —o el capital— puede intervenir sobre la interpretación. Esa es la violencia simbólica de Bourdieu: la dominación que se reproduce porque el dominado incorpora las categorías que la vuelven invisible y natural. El trabajador que percibe su propio desplazamiento como consecuencia de no haberse actualizado a tiempo no necesita ser compensado ni reprimido. Ya se explicó a sí mismo su propia pérdida.
Analíticamente esto importa porque el instrumento simbólico tiene una estructura de costos distinta a las dos del modelo: costo de instalación bajo, costo marginal casi nulo, pero erosionable por eventos que rompan la naturalización. Su existencia predice trayectorias que el Teorema 1 no puede generar: sistemas de alta automatización, baja redistribución y baja represión formal, sostenidos por consenso. Hipótesis de trabajo
Colonización del mundo de la vida: una traducción exacta
La distinción habermasiana entre el aparato de medios —mercado y administración estatal, que coordinan mediante dinero y poder sin necesidad de acuerdo— y el mundo de la vida —el trasfondo compartido desde el cual una comunidad actúa y se entiende— permite reformular el resultado central del propio artículo con más precisión que la del artículo.
La redistribución opera con lógica sistémica: compra paz sin tocar la comprensión mutua, transfiriendo dinero. La represión también: impone orden sin tocar la comprensión mutua, aplicando poder. Ninguno de los dos instrumentos del modelo opera comunicativamente. Vistos así, el hallazgo de los autores describe una situación donde ambas salidas disponibles son formas de colonización del mundo de la vida, y la disputa se reduce a cuál de las dos monedas sistémicas resulta más barata. La deliberación —que las personas afectadas participen en decidir qué se automatiza y bajo qué condiciones— no figura en el espacio de estrategias. Que no figure es un dato sobre el modelo; que tampoco figure en el debate público real sobre la IA es un dato nuestro. Interpretación sistémica
Una ausencia que puede ser evidencia
Si el instrumento simbólico consiste en volver invisible una alternativa, entonces la ausencia de deliberación en el debate público sobre automatización no es solo una carencia: es el rastro que ese instrumento dejaría al operar. Que la discusión pública se organice casi enteramente en torno a cuánto compensar y cómo adaptarse —y casi nunca en torno a quién decide qué se automatiza— es compatible con una naturalización lograda. Hipótesis de trabajo
La calibración exige nombrar las explicaciones rivales, porque las hay y no son débiles. La deliberación podría estar ausente por complejidad técnica del asunto, por la estructura de incentivos de los medios, o simplemente porque las decisiones de automatización se toman en jurisdicciones donde la población afectada no tiene voz institucional. Ninguna de estas requiere violencia simbólica para explicar el silencio. Lo que puede afirmarse con la clasificación correcta es que la ausencia es consistente con la hipótesis simbólica, no que la confirme. Para elevarla haría falta un indicio distinto: no que la deliberación falte, sino que quienes la proponen sean tratados como si su propuesta fuese ilegítima o absurda. Ese es un indicio observable —y la Parte V documenta un caso costarricense que lo satisface.
Régimen dinámico declarado
Aplicando el protocolo ADD al fenómeno real que el artículo pretende iluminar —la transición tecnológica en curso— la declaración de régimen es la siguiente: turbulento, no en bifurcación. Hay reorganización activa de los flujos —capital, trabajo, información— y aumento medible de las fluctuaciones. Pero los indicadores que caracterizarían una zona de bifurcación —colapso de la capacidad redistributiva estatal, crisis de legitimidad generalizada, aparición de estructuras alternativas de coordinación— no están presentes de forma consistente. Sostener lo contrario sería precisamente el alarmismo que este boletín no practica. Interpretación sistémica
Registro Sistemas-Mundo
Este registro se abre porque el modelo tiene una limitación estructural que ningún ajuste interno resuelve: es una economía cerrada. Capital y trabajo habitan la misma jurisdicción, el mismo Estado y el mismo sistema político. Esa arquitectura no existe desde hace por lo menos cinco siglos.
La opción que la economía cerrada oculta
En un sistema-mundo con división del trabajo entre centro, semiperiferia y periferia, el capital dispone de una tercera salida al dilema del modelo: desplazar la producción antes que pagar por contener el conflicto. Si automatizar en una jurisdicción implica alto riesgo político, el capital se relocaliza hacia donde la contención ya está resuelta por otros —por regímenes laborales débiles, por informalidad estructural, por Estados que asumen el costo del orden sin cobrárselo a la inversión.
Esto no refuta el argumento; lo desagrega geográficamente. La complementariedad entre automatización y represión puede realizarse a escala mundial sin que ningún Estado individual atraviese la transición que describe el Teorema 1: la automatización se concentra en el centro y la contención se externaliza a la periferia. En términos de Arrighi, los ciclos sistémicos de acumulación se han caracterizado siempre por esta capacidad del capital de cambiar de anclaje territorial cuando el marco institucional deja de serle rentable. Interpretación sistémica
El marco de sistemas-mundo describe estructuras de larga duración y no autoriza inferencias sobre plazos cortos. Nada de lo anterior permite afirmar que una relocalización específica ocurrirá, ni cuándo. Su función aquí es señalar una opción estratégica que el modelo excluye por construcción, no pronosticar su ejercicio.
Costa Rica: nodo acoplado, sin la palanca
Costa Rica es un caso especialmente instructivo, y no porque encaje en el modelo. Encaja mal, y en el modo exacto en que falla está lo interesante.
El desacople fundamental
El modelo supone que quien decide automatizar, quien sufre el desplazamiento y quien administra la contención habitan el mismo espacio político. En Costa Rica esas tres funciones están separadas territorialmente. Buena parte del capital que decide automatizar es extranjero y decide en otras sedes; el desplazamiento ocurre aquí; y el Estado costarricense no representa a ese capital pero sí administra las consecuencias sociales de sus decisiones.
La consecuencia es incómoda: Costa Rica está expuesta al efecto —caída de la participación salarial, aumento del riesgo social— sin disponer del instrumento central que el modelo atribuye al Estado. Los autores llaman a ese instrumento «regulación de la automatización». Aquí la palanca equivalente existe, pero apunta en dirección contraria.
Los datos disponibles
El caso Align, leído con el modelo
El régimen de zonas francas costarricense contiene un dispositivo que es, funcionalmente, regulación de la automatización: la empresa beneficiaria se compromete a mantener un nivel mínimo de empleo, y el Ejecutivo puede revocarle el régimen si incumple. Es la palanca del modelo, con otro nombre.
En 2025–2026, Align Technology solicitó reducir ese compromiso de 4.992 a 2.500 trabajadores, alegando expresamente que la incorporación de inteligencia artificial y automatización había elevado la productividad y reducido la necesidad de sustituir puestos menos calificados. Procomer recomendó acceder y el Ejecutivo lo autorizó. El Estado usó la palanca en dirección acomodaticia: no reguló la automatización, ajustó la regla a ella. Dato confirmado
Esto no configura ninguna trama: es una decisión administrativa, con criterio técnico documentado, en un régimen que compite internacionalmente por inversión. Pero es exactamente el tipo de movimiento que el modelo predice para un Estado que no puede permitirse el costo de restringir. Que un país cuya ventaja competitiva fue durante décadas el empleo calificado en servicios flexibilice su piso de empleo cuando la automatización lo presiona, es el dato más significativo del expediente costarricense. Inferencia plausible
Reducción global de 3,1 % con 533 plazas nuevas, concentradas en seguridad y elecciones. IP
Sobre la palabra «represión»: calibración y reevaluación
La distinción que hay que sostener
La represión del modelo es un concepto técnico estrecho: supresión de la acción política colectiva de los trabajadores para reducir la probabilidad de revuelta. El fortalecimiento del aparato de seguridad costarricense —más plazas policiales, videovigilancia, inteligencia criminal— responde, en el discurso oficial y en la evidencia disponible, a un aumento documentado de la criminalidad organizada. Son fenómenos distintos y fundirlos sería un error analítico, no una audacia. Pero la distinción no obliga a mirar hacia otro lado: obliga a mirar con la clasificación correcta.
Tres elementos del año 2026 fueron verificados para este boletín porque circulan en la discusión pública costarricense como indicios de una deriva autoritaria. Los tres son ciertos. Ninguno es represión en el sentido del modelo. Y los tres, leídos juntos, dicen algo distinto y más preciso que la lectura que suele hacerse de ellos.
Tres elementos verificados del contexto político 2026
| Elemento | Qué está verificado | Qué no se sigue de ello | Clasif. |
|---|---|---|---|
| Operaciones terrestres de EE. UU. | En entrevista con Reuters del 4 de setiembre de 2026, la presidenta Laura Fernández afirmó que operaciones terrestres estadounidenses «le harían muy bien a la seguridad nacional» si persiguen objetivos comunes contra el crimen, el narcotráfico y el terrorismo transnacionales. Confirmó que hubo una conversación previa con Washington. | Que contradiga el principio constitucional. La propia presidenta señaló que requeriría aprobación legislativa, y el artículo 121 inciso 5 de la Constitución reserva a la Asamblea justamente esa potestad. Declaró no existir gestión concreta en curso. | DC |
| Rangos militares en la Fuerza Pública | Expediente 25.676, presentado por el Ejecutivo en julio de 2026, restituye la nomenclatura coronel, teniente coronel, mayor, capitán, sargento, cabo y raso —todos con el sufijo «de policía»—, vigente hasta su derogatoria en el año 2000. | Que militarice la Fuerza Pública. El proyecto no altera competencias, funciones ni naturaleza civil. Especialistas consultados en prensa coinciden en que el impacto es simbólico y narrativo, no operativo. | DC |
| La oposición nombrada como comunismo | En mayo de 2026 la presidenta calificó de «comunistas» y «vagabundos» al PLN y al Frente Amplio por oponerse a la ley de armonización eléctrica, y expresó el deseo de que desaparecieran. En julio atribuyó las críticas a su gestión a «medios y gente enemiga del Gobierno». | Que constituya persecución. No hay, a esta fecha, medidas administrativas o penales contra esos actores derivadas de esas declaraciones. | DC |
Leer estos tres elementos como pasos hacia la represión del modelo es forzarlos. Ninguno aumenta la capacidad de suprimir acción colectiva de trabajadores. Pero encajan casi perfectamente en el tercer instrumento —el que la Parte III identificó como ausente del artículo—. Restituir rangos de resonancia militar sin cambiar una sola competencia es una operación sobre el capital simbólico de un cuerpo, no sobre su capacidad. Nombrar a toda oposición como comunismo es una operación sobre las categorías de percepción con que el público clasifica el disenso. Y normalizar la presencia militar extranjera desplaza el umbral de lo pensable en un país cuya identidad nacional se construyó sobre la abolición del ejército.
El indicio que faltaba
El episodio de mayo cierra el argumento de la Parte III de una manera que conviene no pasar por alto. Se pedía allí un indicio observable: no que la deliberación falte, sino que quienes la ejercen sean tratados como ilegítimos. El detonante de esas declaraciones no fue un asunto de seguridad ni de moral pública: fue la oposición a un proyecto de reforma del mercado eléctrico. Es decir, el instrumento simbólico se activó en un conflicto distributivo, que es exactamente el terreno donde el modelo esperaba ver desplegarse la redistribución o la represión. Inferencia plausible
Corresponde también nombrar dos elementos que agravan el cuadro y no aparecían en la lista. El primero: el partido de gobierno obtuvo 31 de 57 escaños legislativos, la primera mayoría de un solo partido desde 1990, lo que debilita el contrapeso parlamentario que la Constitución supone. El segundo: la agencia Reuters reportó en febrero de 2026 que el mandato incluía promesas de reformas constitucionales y de suspensión de libertades civiles para combatir el crimen. Este último es, de todo lo revisado, el único elemento que sí toca directamente el concepto de represión del modelo. Inferencia plausible
Dónde queda la tesis de la deriva autoritaria
Hay que partir en dos lo que suele afirmarse junto. Que existe una configuración de elementos que abarata el uso futuro de instrumentos simbólicos y coercitivos —mayoría legislativa sin contrapeso, deslegitimación discursiva de la oposición, ampliación de capacidad de seguridad, apertura a presencia militar extranjera, promesas de suspensión de garantías— se sostiene como hipótesis de trabajo: los elementos están verificados, convergen, y hay señales que permitirían confirmarla o desmentirla. Hipótesis de trabajo
Que ese conjunto busque o produzca un Estado autoritario sigue siendo conjetura. Falta lo decisivo: uso efectivo de instrumentos coercitivos contra el disenso, restricción normativa de la protesta o la organización, interferencia sobre el órgano electoral o el judicial. Nada de eso está documentado a esta fecha, y afirmarlo sería el alarmismo que este boletín no practica. Conjetura
Una advertencia metodológica sobre nosotros mismos: tres elementos escogidos por su afinidad forman una serie que parece tendencia aunque no lo sea. La disciplina exige buscar también los contraindicios —el proyecto eléctrico fue frenado en la Asamblea, el Tribunal Supremo de Elecciones operó sin incidentes, la propia presidenta invocó el trámite legislativo para las tropas—. Un cuadro que solo admite confirmaciones no es un diagnóstico, es una narrativa. Lo que se propone aquí es lo contrario: una hipótesis con condiciones explícitas de refutación.
- Aplicación de instrumentos de inteligencia criminal o de legislación antidelictiva a contextos de protesta laboral, sindical o comunitaria.
- Avance legislativo de figuras penales aplicables a la acción colectiva, o restricción del derecho de huelga más allá de los servicios esenciales.
- Concreción de la promesa de suspensión de garantías, o su tramitación efectiva como reforma constitucional.
- Que el proyecto de rangos avance acompañado de cambios en competencias, armamento o cadena de mando —lo que convertiría un asunto de nomenclatura en uno de capacidad—.
- Ingreso de tropas extranjeras sin el trámite del artículo 121 inciso 5, o presiones documentadas para eludirlo.
Costa Rica · repercusiones por dimensión
Económicas. El modelo predice que la presión automatizadora crece con el acervo de capital. La concentración costarricense en servicios empresariales —el segmento más expuesto a automatización por lenguaje— convierte la ventaja histórica del país en su exposición principal.
Políticas. Costa Rica carece de ejército, lo que altera materialmente la estructura de costos que el artículo asume. En términos del artículo, el costo fijo de instalación de un aparato represivo es aquí comparativamente alto y su legitimidad social baja. Eso desplaza al país, dentro del espacio de parámetros del modelo, hacia la región donde la redistribución sigue siendo la estrategia dominante. Es un resultado favorable, y es contingente: depende de que la capacidad fiscal se sostenga.
Sociales. El instrumento redistributivo costarricense —seguridad social, inversión social pública, educación— es precisamente el que el modelo señala como creciente en costo conforme avanza la automatización. La pregunta operativa no es si el país quiere redistribuir, sino si su base tributaria resiste una transición en la que el ingreso migra del trabajo formal, que cotiza, al capital, que tributa poco y en otra jurisdicción.
Científico-culturales. Existe un déficit de instrumentos propios de medición. No hay un sistema nacional de seguimiento de exposición ocupacional a la automatización con metodología pública: las cifras del 38 %–52 % provienen de estimaciones internacionales aplicadas al país. Construir esa capacidad es una tarea de política científica, y es barata comparada con el costo de decidir a ciegas.
Un país cuya ventaja competitiva fue durante décadas el empleo calificado en servicios flexibiliza su piso de empleo cuando la automatización aprieta.Lectura ADD del caso Align Technology, Costa Rica 2025–2026
Escenarios y señales discriminantes
Trayectorias plausibles a cinco o diez años, sin predicción fuerte. Lo que importa no es cuál se prefiere, sino qué señal permitiría distinguirlas antes de que se consuman.
La automatización avanza; el Estado sostiene la redistribución ampliando la base tributaria hacia el capital y los servicios digitales; se flexibilizan los compromisos de empleo a cambio de compromisos de formación e inversión.
Señal discriminante: aparición de condicionalidades sustantivas —no declarativas— en los acuerdos de reducción de empleo en zona franca.
Ni represión ni redistribución ampliada: el ajuste se procesa mediante informalización, emigración calificada y una narrativa de responsabilidad individual por la propia empleabilidad. Es el escenario del tercer instrumento.
Señal discriminante: crecimiento del empleo informal o por cuenta propia sin caída del desempleo abierto, junto a desplazamiento del discurso público hacia la reconversión personal.
La capacidad coercitiva y de vigilancia, construida contra el crimen organizado, se aplica a la conflictividad social y laboral.
Señal discriminante: uso de instrumentos de inteligencia criminal o legislación antidelictiva en contextos de protesta laboral o comunitaria; ampliación de figuras penales aplicables a la acción colectiva.
La automatización resulta menos sustitutiva de lo anunciado; los costos energéticos y de fiabilidad de los sistemas de IA frenan el desplazamiento; la participación salarial se estabiliza. El dilema del modelo no llega a activarse.
Señal discriminante: estabilización del empleo en servicios de zona franca durante dos ejercicios consecutivos, con inversión sostenida.
Incertidumbres abiertas
- ¿Tiene la represión costos variables comparables a los de la redistribución? Sin esa medición, el resultado central del artículo permanece como hipótesis. Ninguna literatura empírica citada la resuelve.
- ¿Cuánto del descenso de 2.000 puestos en servicios de zona franca es atribuible a automatización y cuánto a reestructuración global de demanda? Las fuentes consultadas atribuyen a ambas causas sin descomponerlas. La discrepancia queda declarada, no resuelta.
- ¿Qué ocurre con el modelo si el capital puede relocalizarse? Los autores no lo abordan y es la extensión más consecuente que podría pedírseles.
- ¿Existe un umbral de automatización a partir del cual la base contributiva de la seguridad social costarricense deja de ser sostenible? No hay estimación pública disponible.
- ¿Cómo se comportaría el juego global si los trabajadores tuvieran organizaciones capaces de coordinar? El modelo lo excluye por construcción; la respuesta cambiaría todas las probabilidades.
Los términos que usamos
Referencias en APA 7
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